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| | La oferta de viajes y vacaciones para personas mayores es, afortunadamente, cada día más amplia y de mejor calidad.
Además de los conocidos viajes para jubilados organizados por el IMSERSO, existen otras alternativas para viajar, que van desde rutas organizadas por las asociaciones vecinales o centros culturales de barrio hasta los viajes organizados por empresas y tour-operadores.
En el momento de pensar en un viaje para personas mayores, hay que plantearse una cuestión fundamental: ¿cuál es el estado físico del viajero?. Obviamente, no es lo mismo un viaje para persona completamente autónoma y con buena salud que para una persona que tiene algún tipo de necesidad de asistencia, bien sea por una minusvalía, porque requiera un control de medicación o porque pueda precisar ayuda en un momento dado.
Afortunadamente, la oferta de servicios para mayores también está evolucionando por el lado de los viajes, introduciéndose propuestas que no limiten el placer de viajar a la capacidad física de las personas... es lo que en MundoMayor denominamos: "Vacaciones a otro ritmo"... por tanto, nos ocuparemos de hablar un poco sobre este concepto, dado que el resto de propuestas ya son sobradamente conocidas.
Las "Vacaciones a otro ritmo" proponen viajes pensados para personas mayores que, además, puedan requerir algún tipo de ayuda en un determinado momento, o que tan sólo quieran sentirse seguras viajando con la seguridad de estar atendidas por un profesional en caso necesario. Se piensa en todo momento en la comodidad y en la seguridad del mayor, desde el medio transporte hasta la adecuación de las instalaciones del lugar de hospedaje, incluyendo excursiones y eventos de entretenimiento que no produzcan fatiga por celeridad, como a veces ocurre en los programas tradicionales de viaje.
Estamos, por tanto, ante un atractivo servicio que permitirá a muchas personas disfrutar de su tiempo libre, a pesar de tener alguna necesidad de asistencia.
En todo caso, creemos necesario hacer algunas observaciones sobre este tipo de servicios pues, a pesar de estar focalizados en las personas mayores, no es posible atender a todo tipo de demandas:
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En el aspecto asistencial, el perfil de cada viajero suele ser valorado para garantizar tanto la seguridad como la satisfacción y disfrute del mismo. Por ello, no es fácil encontrar ofertas de este estilo para personas con dependencia severa y gran dependencia, pues para estas personas el hecho en sí del desplazamiento ya supone un riesgo.
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Otro aspecto importante a tener en cuenta es el precio. Sobre esto hay que matizar que, dependiendo del perfil del viajero, pueden verse incrementados los costes ligeramente sobre las ofertas tradicionales de viaje pues, lógicamente, contar con personal de enfermería durante todo el viaje y con medios de transporte adaptados, supone un coste adicional que no tienen los viajes al uso.
Sin embargo, si los viajeros son personas que disfrutan de una cierta autonomía, los costes de viaje se minimizan bastante, entrando en una gama de precios más asequible. No olvidemos que donde radica la mayor ventaja de este tipo de vacaciones a otro ritmo es que los alojamientos están especializados en el cuidado a personas mayores, sin perder un ápice de comodidades y "lujos" de cualquier gran hotel.
En todo caso, esperamos que, con el tiempo, se tome mayor conciencia de la idoneidad de adaptar las prestaciones y servicios de los centros turísticos para dar cabida a un público mayor que también tiene ganas de pasarlo bien... aunque sea a otro ritmo.
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